domingo, 11 de noviembre de 2018

Madeinusa


A ver, a ver...

No tengo el dinero para hacer mi propia película, pero no creo que sea límite para mi criterio al momento de ver una ajena.

Pienso que la película peruana Madeinusa de Claudia Llosa es un buen thriller psicológico, con una villana de antología. Y con lo primero me refiero a la impresión que me ha dejado luego de jugar de manera tan perfecta con los elementos en los que se basa, siempre dentro del terreno de la ficción.

Hmmm... A una película de ficción no se le puede pedir que sea otra cosa que eso: una película de ficción. Si además tiene otros aportes, tanto mejor. Pero en lo fundamental, como obra, es el reflejo de la opinión de su autor acerca del mundo, y eso es bastante.

Decía que Madeinusa es un buen thriller psicológico, porque utiliza elementos que nos son familiares -ficticios o no, clichés o no-, que son fácilmente identificables, para construir una realidad alterna, en un primer momento candorosa y luego oscura.

Esa "otra realidad", que debiendo ser tan propia se hace tan ajena, me desconcertó a lo largo del filme.

Se trata de una creación que refleja el punto de vista del foráneo, que nunca termina de conectar con la forma de vida de los pobladores: la visión, sin duda, de la directora.

No se trata de un análisis de Madeinusa (la protagonista) y su entorno. Es el análisis, en último caso, de la percepción del limeño, de su forma de ver y asimilar ese mundo en el que ha quedado atrapado.

Eso, para mi gusto, es lo que hace escalofriante la película.

Más allá de que la anécdota que narra construya una visión exagerada de la vida en los Andes a partir de hechos aislados, o que sea un testimonio certero de una realidad constante; la fuerza de esta obra cinematográfica está en su poder de confrontar al espectador citadino con lo que le es claramante desconocido, y de confrontarlo también con su (nuestra) incapacidad de comprender al otro, y ese permanente tratar de someter su conducta, su ética y su cultura en general a nuestro juicio occidentalizado, todo lo cual al final solo enturbia nuestras relaciones, y nos impide identificarnos como una sola nación.

Hmmm.. No se enojen pues.

Victor Miguel

06 de Octubre de 2006

domingo, 30 de septiembre de 2018

Statu Quo



Hay cosas en las que se puede estar en desacuerdo. De hecho el desacuerdo es hasta necesario. Es la base para la discusión, motivo de argumentación, y principio de construcción (cuando sabemos llevar a cabo la discusión de manera inteligente).

En lo que sí creo que todos, TODOS, debemos estar de acuerdo, independientemente a la forma que elijamos para superarlo, es que no se puede estar contento ni comprometido con el Statu Quo.

Lo que da origen al discurso artístico es precisamente la inconformidad.

Estar comprometidos con aquello con lo que deberíamos estar inconformes es un acto de mediocridad, y está bien para quien es consciente de su limitada capacidad (o más bien incapacidad) para superar lo ya establecido. No se puede ser artista en esas condiciones. A lo más, artesano.

Estar inconforme no es sinónimo de estar rabioso. Y a partir de ahí es que debemos expresarnos. Con o sin rabia, eso ya es cuestión de estilo

Víctor Miguel

27 de junio de 2006

Imagen: Status Quo, de Daniel Sjöström

lunes, 16 de julio de 2018

contra el N DISCURSO

Ministerio de Relaciones Exteriores - Cancillería inicia la remisión del material electoral para la segunda vuelta. Foto tomada el 15 de mayo de 2016

No se puede generar Democracia allí donde no se respeta el sentir y el deseo de los demás. Y para encaminar el sentir de las mayorías es que se han diseñado los procesos electorales.

Si nos parece que estos procesos son inadecuados y que sus resultados no expresan realmente el sentir de las mayorías, entonces se debe perseguir su modificación, a fin de perfeccionarlos, dentro del sistema y de los canales previstos para tal fin.

Pero si, cada vez que un resultado expresado por estos procesos no son favorables a lo que un grupo desea, este grupo va a pretender boicotear el proceso, entonces lo que estamos haciendo en realidad es destruir las bases de la democracia, sustituyendo la voluntad de la población por la imposición "sabia" de lo que alguien supone como la mejor opción.

En el caso que se diera la oportunidad de una nueva elección, una tercera vuelta con todo aquel que desee inscribirse, no existe el tiempo necesario para la difusión de estas nuevas propuestas, a menos que se pretenda extender de facto el gobierno de Alejandro Toledo. ¿O pretenden delegar el gobierno a un "grupo de notables"?

Decir que estos candidatos ya tuvieron oportunidad de difundir sus propuestas en la primera vuelta nos devuelve al panorama de que la población YA LES NEGÓ la posibilidad de acceder a la presidencia de la República, mal que nos pese.

No se puede negar que el voto en blanco o viciado es una opción válida y digna para quienes estamos en desacuerdo con las candidaturas que prevalecen, pero es irresponsable el anhelo de tirarse abajo todo el proceso con ello, y más si se hace con la defensa de la democracia como consigna.

Si lo que se quiere es mejorar el nivel real de participación de la población en la vida política, y la calidad de su criterio para discernir entre unas y otras propuestas, se debe trabajar desde ya y pensando en el largo plazo, no sólo desde el gobierno sino desde tdoos los sectores interesados, con planes de acción-planes de ruta que tengan como escaladas los próximos comisios electorales que se vienen: las municipales, las regionales, y en otros 5 años de nuevo las presidenciales.

Alguien me dijo que debería negárseles el voto a los analfabetos, porque a ellos se les manipula fácilmente. Esto supone negarle su condición de ciudadano. Lo que se debe hacer es terminar con su analfabetismo.

¿Qué eso va a tomar demasiado tiempo...?

¿Qué tan lejos pensamos llegar como país si todo lo que importa se reduce al término de lo inmediato?

¿Qué nos diferenciaría de lo que hizo Fujimori el 5 de abril de 1992 si procediéramos del otro modo? El Perú ya tuvo suficiente de gente que patea el tablero para determinar por sí solo lo que más nos conviene a todos.

Tenemos que hacer cosas para mejorar nuestra condición actual. Estoy de acuerdo con eso.

Finalmente, el gobierno es coyuntural; nosotros, la Nación, somos lo permanente. Que nuestras acciones tengan a la nación y no al gobierno como objetivo.

Un fuerte abrazo.

Victor Miguel

06 de Mayo de 2006

sábado, 21 de abril de 2018

Terror


Treinta años atrás, aunque individualmente se hacían difíciles de identificar y de rastrear, sabíamos muy bien quiénes nos deseaban el mal. Los llamábamos terroristas.

Terrorista es aquel que busca obtener una ganancia mediante actos destinados a generar miedo en la gente. El miedo no nos deja pensar, nos obliga a asumir conductas de supervivencia, suprime el orden establecido, nos conduce al descontrol y nos hace fáciles de dominar.

Hoy, al apagar la televisión diariamente, o luego de pasar por un puesto de periódicos, me siento en la obligación de enseñarle a mi hijo: si alguien te ofrece ayuda, no confíes en él; si alguien te pide ayuda, no confíes en él; si ves un policía, no confíes; si ves al presidente, un congresista, un alcalde, cualquier autoridad, un personaje de televisión, un vecino, un familiar, no confíes.

Y dudo que dejarlo salir de casa sea buena idea. Y puedo percibir el temor rondando no sólo en mí. Casi puedo adivinar el camino que sigue.

Y sospecho que alguien más está ganando.

Ayer, las respuestas eran más fáciles. Hoy, ¿quiénes son los terroristas?

Victor Miguel Saenz Coronado

13 de Febrero de 2018